No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesus del madero,
sino al que anduvo en el mar!
(Machado, La saeta, 19-21)
En el poema La saeta, Machado cambia una
canción devota para expresar sus sentimientos acerca de Dios y un problema en
la iglesia y la vida de muchas personas que no conocen su dios.
En la novela The Sun Also Rises por Ernest Hemingway, el protagonista siente
perdido en el mundo. No tiene dirección para su vida. Solo camina y toma y
coquetear con chicas y visita a España a veces y se vuelve para hacerlo otra
vez día tras día.
Una vez, entra en una iglesia católica para
orar y confesar a Dios y pedirle ayuda, pero solo siente come está hablando al
aire y al suelo y al techo pero no siente nada como la presencia de Dios. Se
fue sintiendo abandonado y más confundido y solo y se cae más en su depresión.
Este poema de Machado me suena como el poema
de Bécquer quien escribió de la fantasma que él quiso más de una mujer real,
pero Machado no quiere este fantasma. Él no quiere adorar madera o hablar con
algo que no es de verdad. Machado quiere el Jesús quien caminó en el agua y
vivió como persona real. Tal vez él reconoció el error en pensar que Dios está
muerte o si no sea muerte, sea solo un energía en el universo en vez de una
persona que vive y tiene poder. Bécquer quería vivir con su imaginación de la
perfección pero Machado sabe que ha encontrado lo único que es perfecto y
quiere conocerlo.
En mi vida personal creo que a veces yo también
hacer el error de pensar en Dios solo como símbolo o muy distante o una memoria
del pasado, pero no lo es así. Él es real. Él está cerca. No lo es una cruz de
madera. Él vive.
