Yo soy un sueño, un imposible,
Vano fantasma de niebla y luz
Soy incorpórea, soy intangible:
No puedo
amarte:
– ¡Oh Ven; ven tú!
(Bécquer, Rima XI, lines 11-15)
Estas líneas vienen de una de las cuatro voces del poema. Tres
de las voces se ofrecen al narrador. Los primeros dos son rechazados por el
narrador. Una es una mujer apasionada. La otra es una mujer o chica bonita.
Ellas son reales y llena de promesas de darlo felicidad, pero son rechazados todavía.
La última persona es un sueño, pero el narrador escoge a él.
Creo que a veces nosotros no
somos satisfechos con las cosas que ya tenemos y las oportunidades frente a
nosotros. Por ejemplo, conozco a una amiga que habla como si fuera comprometido
a un chico y habla de él como es perfecto, pero creo que ¡solo han hablado como
dos veces en su vida! Ellos trabajan en el mismo edificio y ella está segura
que son hechos para el uno al otro. Él es un producto de su imaginación. Ella
lo pone encima un pedestal. No sabemos su carácter, pero es bien divertido de
amar alguien que parece perfecto en toda manera. Creo que debemos de encontrar
la felicidad ahora, en vez de siempre buscarlo, buscarlo, buscarlo y esperar
por el día cuando vamos a realizar nuestros sueños. Mientras esperamos, muchas
pasan el tiempo adorando alguien que no existe de verdad. Ésta poema me
recuerda de un Mensaje Mormón que habla de este problema que muchas tienen.
Me interesa que el
narrador de “Rima XI” no quiere alguien real que puede amarlo. Es como no puede
ser satisfecha con nadie. Tal vez es más fácil de amar una fantasma que no
puede romper su corazón y desilusionarlo. Como el hombre que busca oro y mi
amiga que persiga un hombre de su imaginación, el narrador escoge estar con
alguien intangible.
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